La ciudad de los sueños

¿Alguna vez deseaste que tus sueños se hicieran realidad?
El primer caso se presentó en un niño de diez años llamado Iván. Una mañana despertó con un perro idéntico al que había soñado la noche anterior. Sus padres no le dieron mayor importancia, pero con el correr de los días las cosas empeoraron: payasos, sombras extrañas, personajes de videojuegos, juguetes enormes… todo eso y más, salido de la nada, sin ninguna explicación lógica.
El niño fue llevado inmediatamente al hospital y encerrado en una habitación, aislado del mundo. Aunque eso no sirvió de nada, ya que todos los niños que habían estado en contacto con él, habían sido infectados, y a su vez, infectaron a otros niños, y el virus fue expandiéndose a toda la ciudad.
Luego de que algunas personas murieran devoradas por cocodrilos enormes o asesinos de películas de horror, los agentes del despertar tomaron medidas drásticas:
Los niños soñadores como decidieron llamarlos, no pueden dormir más de cinco horas, ni ver televisión, ni jugar videojuegos, ni salir a la calle, ni leer. Nada que los divierta ni los estimule; porque durante la noche, ellos pueden soñar cosas horribles, oscuras, violentas, desastrosas… y la ciudad sería un caos.
Los padres viven con miedo, porque saben que si su hijo sueña algo destructivo, los agentes del despertar se encargan de que esto no vuelva a suceder, así de simple: sin piedad, ni remordimientos.
Y… ¡Es tan difícil! ¡Los niños tienen tanta imaginación!
Está terminantemente prohibido salir y entrar a la ciudad. Sus puertas están cercadas, y es imposible cruzar. Es por eso que nadie la conoce, ni sabe dónde se encuentra, pero puedo asegurar que existe… yo fui un niño soñador.

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