¿Qué es esa
cosa tan brillante? Es preciosa. Necesito verla más de cerca, la necesito.
Con ella me
siento en paz, nada me preocupa, nada más que esa pequeña cosa brillante y
perfecta. ¿Qué es? No lo sé, pero me llama, puedo jurar que dice mi nombre y yo
quiero responder a ella. Quiero tocarla. ¡Por dios, es tan hermosa! Puedo
sentir su calor, no quema pero te quita el frio. Creo que nunca en mi vida fui
tan feliz. Ella me necesita, y yo la necesito. Más que a nada, más que nunca. Me
acerco a ella, es tan bella… es tan, tan… ¡Ay!
TTTTTTZZZZZZ
- Mirá mamá,
otro bichito que se quemó con la luz – dice el nene que había estado observando
la escena.
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