Glycerine

Año 2070, el presente.
El mundo está a punto de extinguirse, pero esta vez no se trata de predicciones mayas, destrucción medioambiental, apocalipsis zombie o enfermedades.
Sucede que los seres humanos dejaron de reproducirse, de dejar descendencia.
El problema inicial fue la tecnología.
Quizá los que aún tengan memoria puedan recordar los años comprendidos entre el 2005 y 2010. Ahí fue donde aparecieron a gran escala.
Yo estaba en 5º grado de primaria y tenía tres amigos Matías, Noelia y Melina.
En los recreos jugábamos a saltar la soga, el elástico, la bolita. Debo admitir que no éramos nada buenos, pero nos divertíamos, y eso era lo importante.
Cada viernes de la semana, íbamos a la casa de Matías a dormir. Los cuatro pedíamos pizza y alquilábamos una película. Solíamos discutir mucho, porque a Matías y a mí nos gustaban las de acción y a las chicas las de amor.
De pronto y sin previo aviso, Melina no fue a casa de Matías. La llamamos por teléfono y dijo que sus padres le habían regalado una computadora y que estaba muy ocupada con ella.
Yo sabía lo que era una computadora, por supuesto no era tonto. Fue hace tanto tiempo, que ahora parece como si nunca hubieran existido. Pero antes había locales donde se juntaban varias computadoras, y tenías que pagar muy poco dinero para usarlas. Se llamaban Cyber. Yo había ido muchas veces allí a jugar juegos de guerra, por eso pensé que Melina no se interesaría mucho rato.
Pero pasaron los meses y aquellos viernes de pizza y películas, jamás volvieron. Melina no volvió. Por supuesto nos veíamos en la escuela y hablábamos, pero por las tardes ya no quería verse con nosotros.
Con el tiempo, Noelia también dejó de estar con nosotros. Estaba madurando y no se sentía muy cómoda en nuestra compañía, sin ninguna otra chica en el grupo.
El día en que su tío le regaló una computadora, no lo supe si no por mis padres, porque nosotros ya no hablábamos, y después de eso, jamás volvimos a hablar.
Casi todas las personas tenían una computadora en sus casas. Fue como una epidemia, la voz se fue corriendo, y los padres también corrieron a comprarlas.
En el año 2007, yo tuve la mía. Mamá la había comprado a $700. En ese entonces, ese era el precio de la felicidad.
Llegó a casa con un monitor enorme y pesado, blanco y sucio. Y yo lo odié.
Pero ese odio no duró mucho tiempo.
Cuando descubrí que podían descargarse los mismos juegos que había jugado en el Cyber, las escondidas, la bolita y el elástico, comenzaron a parecerme juegos estúpidos.
Recuerdo haber pasado horas y horas y noches enteras jugando. Y ahora que lo pienso no tenían nada de especial, nada nuevo, nada que no haya visto antes. Pistolas, granadas, persecuciones de autos, etc.
Un año después de eso, comenzó a circular en Internet un programa llamado MSN. En él podías tener conversaciones con tus amigos en línea. Yo siempre había sido tímido y el hecho de poder hablar con alguien sin tener que verlo a la cara era muy tranquilizador.
En esa época solo tuve un amigo. Cristian. Vivía cera y a veces venía  a casa. Pero meses más tarde se mudó, y aunque seguíamos hablando por MSN, no era lo mismo.
Años más tarde, más o menos por el 2010, se popularizó un sitio web llamado FACEBOOK. Todo el mundo tenía una cuenta en él. Niños, jóvenes, adultos, ancianos, hasta perros. Era mucho mejor que el MSN. No solo podías comunicarte con tus amigos en línea, sino que también podías ver sus fotos, videos, pensamientos, donde estaba, con quien, cuando era su cumpleaños, si tenía una relación con alguien, sus gustos musicales, libros que prefería leer, etc. Siempre me gustó pensar que eso era como el currículum de una persona.
La moda era verse con tus amigos, sacar muchas fotos estúpidas y luego ponerlas en FACEBOOK para que todo el mundo las viera. Durante mucho tiempo, eso fue un incentivo para salir a pasear.
Pero no duró mucho.
Cada vez eran más las personas que preferían tener una charla virtual que real. Declararle tu amor a una chica sin tener que verla, felicitar a familiares por su cumpleaños con un saludo tecleado.
Y la sociedad ayudó a fomentar esto.
Para el año 2020, todo se hacía por internet: compras, trámites, pagos, estudios, trabajo, etc. Moviendo un solo dedo para hacer clic, sin necesidad de mover el cuerpo de la silla.
Era mucho más sencillo sociabilizar de esta forma, si es que a eso podía llamársele sociabilizar.
Y así comenzó todo.
Desaparecieron los saludos, las risas, los besos…
Y ahora todos somos demasiado viejos.
En donde vivo, quedan apenas tres jóvenes: dos muchachos y una chica. Dicen que bajo ningún concepto quieren tener hijos.
Y no los culpo, nadie lo hace.
Así que estoy escribiendo esto porque mi tiempo, el tiempo de todos está por acabarse. Y no podemos culpar a nadie, porque nosotros mismos hicimos esto.

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