Sogas que vienen

Lo sé. Ella quiere matarme. Cree que no me doy cuenta pero no soy tonto. Siempre tan silenciosa e inocente. Sé que no estoy loco, lo sé. Créanme. Es solo que ella va a lograrlo. La he visto hacerlo antes. No solo conmigo, con muchas otras personas... y nunca nadie logra detenerla.
Hace dos semanas, yo me encontraba cruzando del comedor a la cocina de mi departamento, cuando tropecé con ella y caí de bruces al suelo. Sí, claro que era ella. Uno no tropieza porque sí.
Pueden elegir creerme o no, pero lo que digo es cierto.
La soga quiere asesinarme.
Lleva años en el cuarto de limpieza. Y un día, así por que sí apareció tirada en el suelo del living. La devolví al cuarto pero al día siguiente volvió a aparecer... y no he podido deshacerme de ella desde entonces.
Estúpida soga. Puedo oírla respirar en este maldito momento. Y ella me escucha, ¡Oh, claro que me escucha! Y quiere detener mi respiración. ¡¿Saben lo horrible que es convivir con tu potencial asesino?!
Esperen... creo que está detrás de mi ahora. Puedo sentirla, está esperando el momento preciso. Pero yo no soy idiota, sé lo que trama.
Me doy vuelta de repente y la tomo con mis manos ¡Ja ja ja! ¡No escaparás esta vez!
Oh no... ¡No! ¡No! ¡Está atando mis manos! ¡Y es tan fuerte! Intento luchar contra ella, pero no puedo, no sé si lograré vencerla...
¡No! ¡Está subiendo por mi cuello! Y... y es tan poderosa. Ahora está llevandome a la cocina, a mi mesa. Me obliga a subir. ¡Oh no! ¡Por dios, no!
Se lanza a una de las maderas de mi techo y se sujeta firmemente a ella, mientras aprieta mi cuello cada vez mas. Me falta el aire y se me nubla la vista.
No puedo dejar que gane... no.
- Lamentamos muchísimo la muerte de su hijo, señora - dice el oficial.
- Es que.... no lo comprendo. Él jamás se suicidaría.

No hay comentarios:

Publicar un comentario