Esa tarde fui a comer con mi compañera de la facultad. "la rubia" le decían. Se llamaba María, pero se presentaba como Adela. Nos sentamos en una mesa alejada de la entrada.
¿Qué va a tomar?
¿Tenemos Pepsi, Fanta o Sprite?
"Lo que sea
pero que sea light,
no vaya a ser que engorde,
¿Cómo me van a mirar?"
Y una hamburguesa por favor,
sin lechuga, ni tomates,
sin pepino ni sabor.
¿Cuánto costaron las extensiones?
$500
¿Y la nueva nariz?
$3000
¿Y cuál es el precio
de tu dignidad?
Ay no sé,
pero las botas Sarkany
salieron so much money.
¿Y viste la nueva colección
de Christian Dior?
90
60
90
Y menos de 100 de CI
Ya lo dijo Charly:
Bancate ese defecto.
Por más perfecta
y brillante que sea tu sonrisa
no denota intelecto.
¿Sirve de algo
sentir sólo el calor
de la cama solar?
Si a fin de cuentas
nadie te quiere
de verdad.
La esclavitud no se abolió,
evolucionó.
Antes se obedecía al amo,
ahora a diseñadores
de primera mano.
Hamlet se cuestionaba:
“¿Ser o no ser?
Ahora en cambio
se pregunta:
¿De Chanel o
Mon Atelier?
¿Qué buscas?
¿Algo trash, algo vintage?
¿Con strass o Moustache?
¡Quiero ropa nada más!
La superficialidad
es el armadura,
contra el miedo que nos da
ver nuestro interior
y encontrar solo basura.
Porque no nos damos cuenta
de que
el último grito de la moda
es que la dejen en paz.
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